Aug 312015
 

EISA

Si algo hemos aprendido este verano es que cada uno se gasta el dinero como quiere, los precios son libres y aquí quien más quien menos se intenta buscar la vida. Da igual que seas un chiringuito de Formentera o una de esas asociaciones de revistas que cada año pasan el recibo de su particular impuesto revolucionario a los fabricantes. Aquí de lo que se trata es de sacar adelante un negocio.

Es verdad que a los TIPA les tenemos especial cariño, pero los EISA también merecen un pedacito de nuestro corazón. Que para algo llevan 33 años con este tinglado y anunciándonos, verano tras verano, cuáles son los mejores productos del año en fotografía, imagen y sonido.

Mientras acabamos de reírnos, la lista de premios fotográficos de este año da para los típicos bostezos y chistes de siempre. A estas alturas da bastante pereza repetir lo de siempre, pero como alguien tiene que hacerlo ahí va por si has estado despistado la última década.

No, las marcas no compran directamente los premios. Sí, los premios son un camelo para conseguir dinero de las marcas. ¿Cómo? Muy fácil. Además de lo evidente -llevarse bien con las compañías para intentar que caigan algunas migajas publicitarias- los afortunados galardonados que tengan la genial idea de lucir el logotipo de los EISA (o los TIPA) en su producto tendrán que pasar por caja.

Sencillo, limpio y aparentemente legal. Eso sí, como decimos siempre, si ves un sello de TIPA, EISA o una estatuilla horrible de esas… desconfía, porque alguien ha pagado para que esté ahí. El único premio realmente serio y creíble en este sector son los Gatete Awards y, curiosamente, nadie parece estar deseando recibir uno.

Aclarado el rollo de siempre, hay que reconocerles el mérito a los muchachos de EISA. Más de 30 años y esta mandanga sigue funcionando pese a que, de puertas para dentro, fabricantes, medios, distribuidores y, por suerte cada vez más clientes, sabe que es poco más que un chiste.

Así que aplauso fuerte para los geniales comerciales capaces de convencer año tras años a los japoneses de turno para que sigan aflojando el bolsillo y pasando por el aro. Somos EISA, llevamos 33 años otorgando los mejores premios, somos muy buenos haciéndolo. Eso es un lema y no los de Don Draper.

¿Qué hacemos? ¡Dar premios! ¿Cuales? ¡Los mejores! ¿Y cómo lo hacemos? ¡De puta madre! Contratado Forrest. Imprímelo y a otra cosa. Esperemos que les dure muchos años el negocio y puedan seguir viviendo de repartir premios, porque ya verás el día que tengan que ganarse el sueldo haciendo periodismo.

Nov 242014
 

ShowMeTheMoneyLlega un momento en el que quienes critican algo se vuelven más cansinos que el problema que señalan. Y sí, posiblemente estamos ante una situación de esas: es más insoportable aquí el pesadete que raja cada año de los premios, los TIPAs y toda esa mandanga que los propios premios en sí. A los que, no nos engañemos, fuera de este particular mundillo nadie hace demasiado caso.

Así que tras unos cuantos años dando la lata con lo mismo, repitiendo los mismos argumentos y chistes ha llegado la hora de recopilar lo que todos ya sabemos en un artículo llamado a convertirse en la guía definitiva sobre premios, productos del año y chanchullos varios.

Que sí, que nos los sabemos de memoria, pero nunca está de mas refrescar un poco la memoria ahora que comienza la plaga de estatuillas. Además, con ese formato tan original de  “10 blablablá” que siempre gusta mucho. Por cierto, había un plan B para el título (“Mejor producto del año, el que tengo aquí colgado”) pero tampoco era plan.

1. No son los mejores productos del año. Cualquiera que sea medianamente aficionado a la fotografía o cualquier otro sector tecnológico sabe de sobra que decir que una cámara o cualquier otro trasto es la mejor del año es una completa memez. ¿Mejor para quién? ¿De qué precio? ¿Para hacer qué? ¿Comparada con qué? Así que -oh sorpresa- ese modelo que luce el premio de turno es posible que no sea el mejor del año. ¿Tal vez uno de los mejores? Tal vez. Esa es la buena noticia: la mayoría de cámaras son tan buenas que premiar a una mala tendría mucho mérito.

2. Premios para todos. Uno de los trucos más conocidos de este circo de los premios es que haya para todos. Cuántas más firmas contentas tengas, mejor. De ahí que casi siempre haya decenas de categorías, premios hechos a medida -premio a la mejor cámara de color rojo cuyo nombre empiece por K”- y, en general, estatuillas a granel. Una pregunta que muchos se hacen: si supuestamente cada medio es el “medio de referencia” y todos saben mucho de lo suyo, ¿por qué no coinciden a la hora de elegir la mejor cámara, reloj, batidora, radio-reloj-despertador del año?

3. ¿Pero lo han probado? Aunque pueda sonar surrealista puede ocurrir -de hecho ocurre- que se premie productos que no se han probado. Y no es una forma de hablar o el típico argumento gratuito: más de una cámara que todavía no estaba disponible en España (ni en el mercado ni para prensa) ha sido elegida como la mejor del año. ¡Aplauso fuerte para ellos! Una pista que permite hacerse una idea bastante aproximada de lo importante que para este tipo de premios es mantener las formas delante de sus lectores.

4. Es marketing. Y es que esa es una de las claves: los lectores son lo de menos. Los premios -todos- son una herramienta de marketing que los medios utilizan como forma de tener contentas a las compañías, ejercer cierta presión sobre su inversión publicitaria o, sin más, como un ejercicio de relaciones públicas. En este juego los lectores son meros espectadores. Y los compradores que piquen en el anzuelo de “mejor producto del año” (algo que por suerte no suele ocurrir) los pringaos necesarios para que este teatrillo siga funcionando.

5. Lo tuyo es puro teatro. Porque sí amigos, todo esto es un teatro. Lo saben los medios que lo organizan, lo saben las firmas que se prestan a salir en la foto y recoger el premio -“tampoco es plan de quedar mal”, te explican luego- y afortunadamente también lo sabe cada vez más gente. De hecho, ahora que no nos escucha nadie os cuento un secreto: cuando se apagan las cámaras y nadie mira todos nos cachondeamos de este tipo de premios. Todos. “¿Cuántos premios os han tocado este año?” Jajaja… “Sí, me llamaron para decirme que nos iban a dar un par” Jajaja… Y así. Pero ya se sabe que entre bomberos no hay que pisarse la manguera.

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Nov 252013
 

Sony_A7_premio

Si un día de estos os pasáis por Brick Lane en Londres descubriréis dos cosas: que los hipsters de Barcelona son algo así como paletos de pueblo cursando primero de modernez, y que absolutamente todos los restaurantes indios de esta calle tienen algún tipo de premio. Mejor curry del año según no sé quien, mejor cocina india para tal publicación… No hace falta ser muy perspicaz para  sospechar del asunto, pero si uno se molesta en leer un poco sobre el tema descubrirá que la mejor cocina india de la ciudad no está en esta zona. Sorpresa.

Con los premios a los mejores productos tecnológicos del año pasa un poco lo mismo. Si ganan todos, es que o hay truco o que quienes los conceden quieren quedar bien con demasiada gente a la vez. O que consideran que sus lectores no son suficientemente espabilados como para detectar este tipo de patrañas.

A estas alturas da bastante pereza repetir la milonga de siempre, pero como alguien tiene que hacerlo -¿en serio?- ahí va: los premios son una estrategia de marketing o, dicho sin rodeos, un impuesto revolucionario. Una de esas nefastas herencias de la prensa escrita que blogs y medios on-line no han tenido ningún reparo en hacer suyas. Nadie paga directamente por un premio pero o se hace indirectamente (por uso de logotipo en caso de los TIPA) o se trata de un juego de relaciones públicas. Un juego sin mayor maldad de no ser porque en el centro se toma el pelo a usuarios y lectores. Suponiendo que a estas alturas alguien se crea este rollo, que es mucho suponer.

La historia ya es conocida pero por lo visto ya no hay ni ganas de disimular. Porque una cosa es discutir el criterio del jurado o hacer chistes sobre las 25 categorías de turno creadas para que todo el mundo vuelva a casa con una estatuilla de esas, y otra premiar cámaras que ni se han probado o que no se sabe muy bien lo que son.

Como los chicos de ADSL Zone, que hace unas semanas dejaban el listón muy alto al elegir la Panasonic Lumix GX7 como mejor cámara compacta del año. Sí, exacto. com-pac-ta. De esas que no permiten cambiar el objetivo. Como la GX7, una de las Micro Cuatro Tercios más potentes del momento y convertida por obra y gracia de un premio en una compacta. Tampoco era tan difícil leerse el catálogo, ¿no?

También tiene su punto de milagro lo de Xataka. Sólo así se explica que hayan premiado la Sony A7 como la mejor cámara sin espejo del año. ¿No lo es? Posiblemente. El problema es que no pueden saberlo, porque no la han probado. Y, por lo que leo, ese pequeño detalle no se menciona en ninguna parte. ¿Seguro que no la han probado? Sí, porque las primeras unidades funcionales de esta cámara aterrizaron en España sólo 24 horas antes de que los premios se entregaran.

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Nov 162011
 

Copio y pego la reseña leida en cierta revista de esas de life-style sobre una cámara en uno de esos apasionantes bazares tecnológicos. El título de la cabecera y del modelo es lo de menos, porque la gracia está precisamente ahí: podría ser cualquiera, tanto la revista como la camara en cuestión.

“Te vas a pasar todo el invierno mirando con nostalgia las fotos de verano. Si el resultado no es el adecuadro es porque no conoces (ponga aquí el nombre de su cámara). Fotos y vídeo HD de nivel profesional gracias a su facilidad de uso y unas prestaciones sin parangón”.

Simplemente genial. ¿Entienden ahora porque todas las compañías (TODAS) adoran los bazares y estas revistas? Aquí no hay pesados dando la lata con ruidos y megapíxeles, ni críticas corrosivas… todo es tan bonito como en un escaparate.

Sólo hay una cosa que a las firmas del sector tecnológico les pone tanto como un buen bazar con sus fotos de colorines y sus explicaciones absurdas: los premios a los mejores productos del año. Si afinan el olfato, puede que empiecen a notar que ya se acercan en el horizonte. Al menos terminaremos el año riéndonos un rato.

Feb 282011
 

Seguro que alguna vez se lo han preguntado, ¿cúal es la mejor cámara del mundo? Hasta ahora estaba convencido de que era una de esas cuestiones condenadas a quedarse sin respuesta. Pero -una vez más- se demuestra que estaba equivocado.

Ahí la tienen. La Sony NEX 5 rodeada de todos sus trofeos en una reciente convención organizada por la compañía. Ni uno, ni dos, oiga. ¡Cuatro premios a la mejor cámara! En algunos casos (como EISA) corresponde a una categoría concreta, pero otros son más campechanos y generales: mejor cámara de fotos y vídeo.

Así que ya saben, dejen de buscar. Aunque faltan mis queridos amigos de los TIPA -chicos, ¿qué os ha pasado esta vez?- definitivamente tres medios y una organización que engobla a un montón de revistas del sector no pueden estar equivocados. Estamos ante la mejor cámara de la galaxia.

Dec 152010
 

Excepto por la omnipresencia y la pleitesia que se le rinde al Barça, TV3 es una de esas pocas televisiones que todavía se pueden ver. “Polonia” -bastante conocido en todo el país- es un claro ejemplo de que es posible hablar de política, hacerlo con bastante mala leche y reunir a una audiencia considerable.

Pero no, no hemos dejado la fotografía y nos hemos pasado a la crítica televisiva. Dejemos eso en manos de los (y las, por si el genérico no quedaba claro) expertos en el asunto.

Una de las secciones más divertidas de Polonia está protagonizada por Joan Tardà, el diputado de ERC que en su momento saltó a los titulares por decir aquello de “muerte al Borbón”. Desde entonces su doble polaco tiene un espacio propio en el que se dedica a gritar aquello que todos sabemos pero que rara vez se escucha.

Perdoneu però algú ho havia de dir!” (perdonad, pero alguien lo tenía que decir”), con declaraciones tan brillantes como aquella de que Kate Winslet es una egoista porque en la tabla del final de Titanic en realidad había sitio para que también Leo se salvara.

Así que ha llegado el momento de trasladar esta idea al sector tecnológico y fotográfico. Y qué mejor que inaugurar esta sección -ideal para labrar nuevas amistades- con mi tema preferido: los dichosos premios. Y es que, tras los recurrentes palos a los TIPA, es justo decir que no están solos.

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Feb 032010
 

Juro por el ácido bórico del señor Pedro Jota que no tengo nada personal contra El Mundo. De hecho su sección de tecnología y en especial el Gadgetoblog que desde el otro lado del Atlántico escribe Ángel Jimenez de Luis me parece de lo más decente que se puede leer en este sector repleto de adolescentes convertidos a periodistas de la noche a la mañana.

Aclarado lo cual, he de reconocer que el tema de los premios que se reparten por doquier para dorar la píldora a los fabricantes y tomar el pelo a los usuarios -al menos tal y como se conciben a día de hoy- sí me toca bastantes los bemoles. Cada uno tiene sus manías, que quieren.

Así que el otro día, leyendo una pieza sobre el sarao que montaron los chicos de El Mundo para repartir sus premios a los mejores productos tecnológicos del año y todas esas cosas, me quedé de piedra.

El guión era el esperado: estatuillas para todos, palmaditas en la espalda… lo típico. Pero, de repente, casi al final, van y sueltan lo siguiente: “Con estos premios pretendemos facilitar al sector una palanca comercial”.

Así de simple y claro. No sé si fue fruto de un ataque de sinceridad, una metedura de pata o es que se considera algo normal. El caso es que hasta ahora la versión oficial siempre decía que los premios sirven para ayudar al usuario a seleccionar los mejores productos, no para ayudar a las compañías a vender la moto.

Claro que algo nos imaginábamos, pero en todo caso está bien saber que ya es algo público y reconocido por los propios organizdores.