Sep 282016
 

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Una réflex de última generación, sensor de formato completo, uno de los sistemas de enfoque más potentes del momento y, sobre todo, un precio de venta por encima de los 4.000 euros. ¿De verdad a estas alturas vamos a jugar a preguntarnos si es o no una buena cámara? Por supuesto que lo es, no perdamos el tiempo.

Así que en lugar de dedicar unos cuantos párrafos repasando prestaciones ya conocidas y repitiendo evidencias, mejor plantearse en voz alta la pregunta que realmente interesa a muchos. ¿Me compro la Mark IV o me ahorro unos cuantos cientos de euros apostando por la generación anterior?

Tras pasar una semana con la nueva EOS entre manos y probar su rendimiento fotográfico y de vídeo eso es lo que hemos intentado averiguar. Y, la verdad, no es fácil porque estamos ante la herramienta más versátil ahora mismo en el mercado. Hay cámaras de mayor resolución, más rápidas o que producen un vídeo de mayor calidad, pero analizada en su conjunto la Mark IV es esa cámara que cualquier reportero quiere tener a mano. Así de simple y de duro hasta que la competencia mueva ficha en este terreno.

¿Hay opciones sin espejo más compactas y de mayor resolución? Sí, pero están a años luz de esta en lo que respecta a enfoque, por decirlo de forma rápida y concisa. ¿Y la Nikon D810? Una gran cámara y posiblemente la única que nos haría dudar, sobre todo teniendo en cuenta su comedido precio ahora mismo. Pero sin duda se trata de una generación anterior que pide el relevo y que cuando se ponga al día dará mucho que hablar y, entonces sí, será una competencia dura y directa para esta Canon.

Pero volviendo al tema central, la decisión es complicada. Si el presupuesto es justo, claro, porque quienes dispongan de esos 4000 euros para este cuerpo tienen poco que pensarse. La buena noticia, por cierto, es que las 5D son algo así como los iPhone de las réflex: envejecen sin perder mucho valor y en el mercado de segunda mano se cotizan bien.

Pero si el dinero es -como suele ocurrir- un problema, el sentido común invita a ahorrarse esos 1000 euros y apostar por la 5D Mark III y una buena óptica, por ejemplo. Hay un salto generacional y las mejoras son evidentes, pero si se trata de dar una respuesta rápida, ni el vídeo 4K, ni el enfoque ni la calidad de imagen justificarán para la inmensa mayoría de profesionales ese mayor desembolso.

De todos modos, nada como echar un vistazo a las muestras y vídeos que hemos publicado en Quesabesde para sacar conclusiones y, con la mano cerca de la VISA, decidir si le damos un susto o no.

Sep 072016
 

jlp

Decenas de fotógrafos con sus equipos de Canon y Nikon cubriendo cada una de las pruebas deportivas de las pasadas Olimpiadas de Río. Una de las imágenes clásicas que, al menos entre los aficionados a la fotografía, suele despertar una curiosa afición: contar el número de objetivos blancos o negros para saber cuál de las dos firmas lidera el mercado dentro de la fotografía deportiva profesional.

A ese tópico este año se le ha unido otro comentario recurrente: la nula presencia de cámaras sin espejo. Pese a que cada vez son más relevantes en el escaparate y en manos de profesionales y aficionados, un rápido vistazo a estas postales olímpicas dejaba claro que este sigue siendo un coto vedado para Sony, Fujifilm, Olympus y Panasonic.

Las réflex no es que dominen este mercado: es que son las reinas absolutas. ¿De verdad nadie se ha atrevido a romper esta monotonía de espejos? Estábamos convencidos de ello hasta que, a través de las redes sociales, el fotógrafo albaceteño José Luis Pérez levantó la mano y corrigió esa afirmación rotunda: él estaba en Río trabajando solamente con cámaras sin espejo.

“El proyecto de trabajar solo con mirrorless en unos Juegos Olímpicos parecía una locura cuando se me ocurrió”, nos confiesa Pérez por correo electrónico. Además, para nuestra sorpresa no se trata de un reportero que ya trabajaba con estos equipos y simplemente trasladó a Río su filosofía, sino que el salto de las réflex a las sin espejo se produjo allí mismo, y de hecho casi era parte de su singular y atrevido y experimento.

“La idea de poder ser el único fotógrafo que trabajara con este tipo de cámaras por primera vez en unos Juegos me ilusionaba mucho, y sabía que me podía hacer adquirir una experiencia diferente”, señala mientras confirma que -como cabe suponer- en efecto se trataba del único profesional acreditado que se salió del clásico binomio de Nikon y Canon.

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Aug 082016
 

Canon-CPS

Para la mayoría la llegada de los Juegos Olímpicos significa que durante un par de semanas la prensa –la deportiva y la de gente que ha estudiado- dedica algo de atención a deportes a los que normalmente no hace ni puñetero caso. Medalla de bronce para el equipo español de lanzamiento de palo de selfies, y tal.

Pero además de ese clásico hay otro lugar común que se repite de forma puntual cada cuatro años: la imagen de centenares de fotógrafos cargando con sus mejores ópticas y cubriendo las diferentes especialidades deportivas. Posiblemente si hiciéramos un repaso de esa postal en las dos últimas décadas veríamos algunas variaciones pero básicamente sería una estampa a base de objetivos negros y blancos y mayoritariamente cámaras de Canon y Nikon.

Curiosamente eso es lo que seguimos viendo este año. Se comenta por ahí que la cosa ya no está tan igualada como en los últimos tiempos y que Nikon ha retrocedido ante el avance de Canon, pero de lo que podemos estar casi seguros es que veremos muy pocas cámara sin espejo -¿habrá alguna?- entre los profesionales que cubren la cita olímpica.

De hecho Canon se marcó un buen punto mediático antes incluso de que los juegos empezaran con esas impresionantes imágenes del almacén de su servicio CPS que han aparecido en todas partes. 1500
objetivos y casi 1000 cuerpos para prestar a los fotógrafos acreditados en las olimpiadas. Es algo habitual en este tipo de citas, pero hay que reconocer que esta vez Canon le ha metido un buen gol por la escuadra –ya que estamos con los símiles deportivos- no sólo a las sin espejo, sino a su eterno competidor.

Pero volviendo al asunto mirrorless, ¿por qué los profesionales de esta especialidad no usan cámaras sin espejo? ¿Acaso son idiotas que prefieren ir cargados en lugar de trabajar ligeros y glamourosos con sus flamantes Sony, Fujifilm, Panasonic y Olympus? Así nunca os sacarán en Vogue, muchachos.

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Mar 282016
 

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Arriba, una cámara de ópticas intercambiables con un zoom que rinde unas focales equivalentes a 200-800 milímetros con una luminosidad máxima de f4-6.3. Debajo, una cámara de ópticas intercambiables con un teleobjetivo de 800 milímetros y apertura f5.6.

Además de la más que evidente diferencia de peso y tamaño, el equipo de Panasonic subido a la chepa del Canon rondará los 2.500 euros. Con eso puedes comprar aproximadamente una cuarta parte del objetivo grande. El precio del conjunto superaría los 15.000 euros.

Esos son los datos. A partir de ahí podemos empezar con los matices, los chistes y las comparaciones. Por ejemplo, no está de más recordar que la cámara de abajo (una Canon EOS-1D X) es una réflex con sensor de forma completo y uno de los sistema de enfoque más avanzados del mundo, entre otras cualidades. La de arriba es una Panasonic GX8 con un sensor Cuatro Tercios -la mitad de tamaño, por tanto- lo que le permite duplicar la focal real de 400 mm.

Pero en realidad no hace falta matizar mucho ni ponerse tremendos y serios porque, salvo los hooligans de turno, nadie verá en esta curiosa imagen algo más que eso, una curiosidad. ¿Son dos objetivos con un alcance de 800 milímetros y una luminosidad similar? Sí. Fin de los parecidos.

Este simpático encuentro se produjo hace unos días mientras jugábamos con el nuevo 100-400 mm de Panasonic, a día de hoy el zoom más potente para el sistema Micro Cuatro Tercios. Y como se trataba de destacar sus virtudes, nada mejor que colocar frente al enorme Canon 800 mm f5.6 para hacerse una idea.

“No estamos comparando sistemas ni enfrentando uno a otro”, insistieron desde Panasonic. Nos conocen y saben que somos de tuit rápido y chiste fácil. De todos modos, se agradece esa prudencia y realismo en un mercado en el que lo de tirar de comparaciones facilonas es una estrategia de marketing de lo más habitual.

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May 272015
 

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“¡Eh, tú, pringao! ¡Que vas con una pesada cámara réflex! ¿Sabes lo que te estás perdiendo?” Algo así es lo que desde hace ya bastante tiempo repiten muchos fabricantes de cámaras sin espejo para defender su sistema frente a las SLR tradicionales. Un argumento que, con más o menos gracia, abanderan Olympus, Sony y Fujifilm mientras señalan a esos fotógrafos que todavía acarrean una mochila de -según su versión- un par de toneladas. O más.

Como estrategia para hacer unas risas no está mal, aunque los expertos en publicidad aseguran que hablar más de la competencia que de uno mismo es un poco de perdedores. Vaya, que lo de la publicidad comparada en plan a ver quién la tiene más grande –más pequeña en este caso- tiene su gracia entre iguales, pero puede sonar a grito desesperado de “hacedme caso, por favor” cuando los aspirantes al trono recurren a ello una y otra vez.

Olympus ha sido el último en echar mano de esta historia del tamaño y el peso en una campaña que, hay que reconocerlo, resulta bastante divertida. DSL-ARM es el mal que afecta a los usuarios de cámaras réflex y que se refleja en un brazo de extraordinarias dimensiones y largura. Aunque más de uno seguro que habrá llevado un paso más allá el chiste en versión onanista, en este caso la culpa es de esa pesada cámara réflex capaz de deformar el brazo de sus usuarios.

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Sep 022013
 

Es un tema bastante recurrente en ese particular mundo de los alimentos y la cocina vegetariana. ¿Tienen sentido esas hamburguesas o salchichas a base de tofu y otros elementos vegetales que después se animan con decenas de aditivos y condimentos para intentar que sepan a algo? Quitar la carne y luego hacer mil malabarismos culinarios para intentar igualar su aspecto o incluso sabor. Pensándolo bien, suena un poco ridículo. Más aún teniendo en cuenta que se pueden hacer estupendas hamburguesas con legumbres que ni son ni pretenden ser hamburguesas, pero que están muy buenas.

¿A qué demonios viene todo esto? ¿Es una campaña de publicidad encubierta brand content orquestada desde de LaGulateca? ¿El título es fruto de una tardía insolación de verano? Puede, pero en realidad si aplicamos esa lógica vegetariana al panorama fotográfico de los últimos años igual hasta tiene algo de sentido.

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Una de las muchas imágenes filtradas de la futurible Olympus E-M1.

Y es que la futurible Olympus E-M1 es sólo el penúltimo ejemplo de una curiosa tendencia de un mercado empeñado desde hace años en eliminar los espejos de las cámaras para crear una nueva generación de modelos que -aquí viene lo gracioso- cada vez se parecen más a sus abuelas réflex.

Llevamos años con la misma cantinela, así que no vamos a repasar una vez más las ventajas que ofrece la eliminación del espejo en la cámara y las posibilidades que abre. Ni sobre la paulatina desaparición de todo lo mecánico y óptico para dejar paso a lo electrónico. Es una lección que todos nos sabemos.

Tampoco es ningún secreto que en esa imitación de las formas y diseños de hace una década juega un papel muy importante la eterna moda de lo retro y nuestra memoria y nostalgia.

Pero hechas todas estas aclaraciones no deja de ser curioso que tras años vendiendo la eliminación del espejo como una panacea, seguimos en ese punto en el que el objetivo a conseguir es igualar lo que ya teníamos. Cámaras con un visor electrónico que sea tan bueno como el réflex de toda la vida; sistemas de enfoque que puedan competir con el empleado en los tiempos del espejo…

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Apr 042012
 
Artículo de opinión publicado originalmente en QUESABESDE.COM

Cualquiera que se acerque al catálogo fotográfico de Sony comprenderá rápidamente que simplificar no es el verbo preferido de esta compañía. Su apuesta por este mercado no sólo es ambiciosa desde hace muchos años, sino que se ha convertido en uno de los pilares de la firma, tal y como aseguraban hace semanas sus máximos responsables durante una rueda de prensa.

Por si las palabras no bastasen (parece que todavía queda más de un temeroso de que la firma salga huyendo en cualquier momento), qué mejor prueba de su sincera entrega para con los fotógrafos que un escaparate repleto de opciones. Dejando a un lado la locura de las compactas y sólo dentro del mundo de las ópticas intercambiables, Sony tiene cámaras con espejo, sin espejo y con espejo semitransparente.

Por si la diversión no fuera suficiente, un adaptador se encarga de acercar la tecnología de espejo semitransparente (SLT) a las cámaras sin espejo para que así puedan usar las ópticas Alpha originalmente diseñadas para las cámaras SLR. ¿Se han perdido? Pues ahora imagínense la cara del vendedor que tenga que explicarle este trabalenguas de espejos a los potenciales compradores.

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May 172010
 

¿Alguien se acuerda de aquellos tiempos en los que los tipos serios  sólo querían cámaras negras e incluso se miraba con cierta descofianza a los que lucían una en versión plateada?

Primero tímidamente y cada vez con más descaro, los colorines han llegado a las cámaras de ópticas intercambiables con intención de quedarse. Dicen los expertos que el público femenino es especialmente receptivo a esta nueva moda.

Tal vez sea que un servidor se está aburguesando, pero hay que reconocer que algunos modelos en versión blanca -se me está ocurriendo la Olympus E-PL1, por ejemplo- tienen su punto.

Sobre la discreta Pentax K-x “rainbow” que aparece en la imagen las opiniones son más dispares.

El caso es que un cambio de este calibre en el escaparate de cámaras bien merece una improvisada encuesta para ver que opina el respetable de este rumbo cromático.