Jun 242015
 

revela_t_2015_2015

Convertir el ayuntamiento en una gigantesca cámara fotográfica posiblemente no estaba en el programa electoral de ningún partido en las recientes elecciones municipales, pero eso es lo que han hecho en Vilassar de Dalt, una pequeña localidad situada a 20 kilómetros de Barcelona.

No se trata de algún tipo de extraña reivindicación, sino de parte del programa de la tercera edición de Revela-T que durante este pasado fin de semana ha convertido este privilegiado pueblo del Maresme –situado entre mar y montaña- en la capital mundial de la fotografía química. Puede sonar exagerado, pero es que este encuentro pasa por ser –así lo reivindican sus organizadores año tras año- el único de este tipo en todo el mundo.

Una exclusividad que pronto dejará de serlo cuando arranquen, este mismo año, dos propuestas similares en Edimburgo y Berlín. Actualmente ya se celebran festivales que dedican parte de su programa a la fotografía química en Londres y Timisoara (su fundador corría este año por el Revela-T tomando nota), pero en ambos casos la música es una parte fundamental de su eje de propuestas.

revela_t_2015_20

“Esto va a ser mejor que el Sónar”, nos promete Xavier Bassols (con quien hace tiempo hablamos de sus cámaras estenopeicas hechas con cajas de cerillas) por correo electrónico para animarnos a ir a la curiosa sesión musical y fotográfica que han organizado el sábado por la noche. Alguien pincha mientras ellos revelan, y el sonido agita las cubetas con los químicos en una sala prácticamente a oscuras.

Seguir leyendo en Quesabesde

Jun 102015
 

solarigrafias_7

Que fotografiar es pintar con luz es una de esas frases un tanto cursis a las que todos hemos recurrido alguna vez. Pero posiblemente pocas veces es más cierta que cuando hablamos de la solarigrafía, una especialidad dentro del apasionante mundo de la fotografía estenopeica en la que el Sol –como su propio nombre permite adivinar- juega un papel aún más fundamental.

Si la fotografía pinhole supone ya reducir la cámara a su mínima esencia –hay cámara, pero no óptica-, la solarigrafía simplifica aún más la ecuación al eliminar el revelado del proceso. ¿Cómo? Para descubrirlo nos reunimos con Jesús Joglar en su despacho en el Instituto de Química Avanzada de Cataluña. Aficionado desde hace años a la fotografía estenopeica y a las solarigrafías, este año expondrá en Revela-T, el festival de fotografía química que se celebra en Vilassar de Dalt (Barcelona) del 19 al 21 de junio.

La solarigrafía es una variante de la fotografía estenopeica con tiempos de exposición muy largos, desde días hasta meses o años, nos explica. Durante estas exposiciones tan largas el papel fotosensible colocado en el interior de la cámara va registrando cambios en la tonalidad de la emulsión a medida que recibe la luz, tanto de forma directa como por reflexión de otros elementos. Inicialmente blanca o amarillenta en función del papel utilizado, aparece entonces una imagen con diferentes tonos ocres o de otros colores.

solarigrafias_20

Entre batas blancas, pasillos con estanterías con probetas y laboratorios tras las puertas, sobre la mesa de este científico titular del CSIC atisbamos un paquete de papel Ildford y un libro de “Fotoquímica molecular moderna” que asusta solo con mirarlo. Pero nos llama más la atención una caja con un montón de latas vacías.

“Estas son mis cámaras”, nos explica Joglar mostrando su interior pintado de negro y el estenopo -un pequeño agujero- justo antes de recoger la que lleva más de un año en el alfeizar de la ventana. Apenas sin color y oxidada, en su interior un papel fotográfico habrá registrado el movimiento del Sol y las líneas que este dibuja a lo largo de todos esos meses.

Seguir leyendo en Quesabesde

Jun 062014
 

revela_t_2014_980

 

La hierba siempre parece más verde al otro lado de la valla, dice el refrán. Tal vez sea eso, pero el caso es que cada vez que nos asomamos al mundo de la fotografía analógica nos da la sensación de que allí, entre sus cámaras, sus químicos, sus procesos antiguos y sus cosas raras todo es un poco más divertido.

Puede que sea el simple síndrome del turista –los lugares de vacaciones siempre parecen mejores- o que el truco esté en que esto es un hobby y lo otro, trabajo. Sea lo que sea, el caso es que un fin de semana de fotografía sin hablar de píxeles o crisis es una buena terapia.

Algo así ha sido esta segunda edición del Revela-T, que tras dar la campanada el año pasado, repite localización (Vilassar de Dalt) y un llamativo y arriesgado lema: el único festival de fotografía analógica del mundo.

Una paella popular, conciertos por la noche, muchas cámaras que nos recuerdan que cualquier diseño anterior fue mejor y aficionados con ganas de hablar de lo suyo. El menú que ya funcionó hace un año y que a más de uno le hizo arquear la ceja (¿un festival de fotografía química a estas alturas?) ha vuelto a ser el hilo conductor.

Seguir leyendo en Quesabesde

Jan 172014
 

Colodion

Fotografía química en los tiempos del píxel. Así se podría titular la novela que el festivalRevela-T comenzó el año pasado y que planea repetir este 2014, convirtiendo durante unos días la localidad barcelonesa de Vilassar de Dalt en el epicentro de quienes están convencidos de que sigue habiendo vida más allá de la fotografía digital.

La cita tendrá lugar a finales del próximo mes de mayo, pero mientras tanto el festival organizado por la asociación Espai Fotogràfic ha programado diversos talleres que mantienen vivo este espíritu químico. Nunca mejor dicho, porque hace unas semanas tuvimos la ocasión de pasar un sábado al más puro estilo “Breaking Bad” fotográfico–aunque sin cometer ningún delito, que sepamos- entre probetas, básculas, plata y algún que otro producto de esos que tienen una etiqueta con una calavera.

Y es que, tras quedar fascinados en la última edición al escuchar hablar del colodión húmedo a Quinn Jacobson (quien, por cierto, repetirá este año en Revela-T), teníamos ganas de practicar esta técnica de mediados del siglo XIX. Una técnica cuya calidad, apuntan sus defensores, aún está por superarse. Así lo ratifica Joan Porredon, encargado de dirigir el taller del que hablábamos antes y guiarnos en esta aventura química.

Para convencer a los posibles escépticos, Porredon echa mano de la historia antes de empezar con la parte práctica: un estudio reciente del centro George Eastman House revela que un daguerrotipo panorámico de la ciudad de Cincinnati realizado en 1848 ofrece una resolución similar a la de un sensor de 140.000 megapíxeles. Nada menos.

Seguir leyendo en Quesabesde

May 292013
 

No se trata de elegir: se puede tener coche y bicicleta sin renunciar a ninguno de los dos. La estupenda metáfora sobre la fotografía digital y química nos la suelta uno de los organizadores de la primera edición de Revela-T, “festival de fotografía analógica, química y argéntica” -nada menos- celebrado este fin de semana en la localidad barcelonesa de Vilassar de Dalt.

La idea es tan evidente que a veces se nos olvida: tirar con película no obliga a deshacerse de esa flamante cámara digital que usamos a diario o de la que viene de serie con el móvil. No obstante, hay que reconocer que la confrontación siempre es más divertida. Contra la dictadura del píxel hay que revelarse. Así, con uve y con olor a químicos. Sin duda el nombre y el lema de esta cita que reivindica lo analógico son inmejorables.

Así que durante algo más de dos días esta pequeña y tranquila localidad del Maresme -en la que por cierto también tiene sus oficinas QUESABESDE.COM, casualidades fotográficas de la vida- se ha convertido en el punto de peregrinaje de quienes corean aquello de larga vida a la plata. O al colodión, porque precisamente el taller y la charla de Quinn Jacobson -experto de fama mundial en este proceso antiguo- era uno de los platos fuertes de la agenda.

Mientras prepara los químicos para la primera demostración, nos enseña una pequeña placa ya expuesta y recordamos algunas de sus fotos y lo que hace unos días nos comentaba en una entrevista: no hay nada que iguale en calidad al colodión húmedo. Sin duda está en el lugar adecuado para defender esta idea.

Cerca, Ilan Wolff muestra los resultados de sus experimentos con cámaras estenopeicas de todo tipo: desde una lata hasta un pimiento o su propia furgoneta. Maestro del arte de la cámara oscura, es otro de los nombres que han puesto a Revela-T en el mapa internacional de la fotografía durante estos días.

Seguir leyendo en QUESABESDE

Apr 162013
 

¿Se sabe ya quién va a Sonimagfoto? Ésa ha sido una de las preguntas más repetidas en el sector durante las últimas semanas. Como si la lista de asistentes fuera tan secreta como esa del banco HSBC con españoles de pro que cotizan como suizo de pro. Como si en realidad muchos desconfiaran de los siempre entusiastas comunicados oficiales.

Sonimagfoto

Sí, amigos: esta semana toca -como cada dos años- Sonimagfoto. Una cita que sigue presumiendo de ser la de referencia del sector fotográfico del país. Algo que, sin dejar de ser cierto, no está del todo claro si es motivo de orgullo a estas alturas y visto el panorama.

Pero no se trata ahora de hacer risas de una feria que desde hace tiempo intenta sobrellevar lo mejor que puede -como tantas otras- la crisis general que afecta a las citas clásicas y la particular que lleva años poniendo al sector fotográfico en jaque. Es tentador, pero hacer leña del árbol que se tambalea es tan fácil como mezquino. Casi tanto como hacer la ola y dar palmaditas en la espalda si te ponen un “banner”. Pan para hoy, hambre para mañana. Una de las especialidades de la dieta mediterránea.

Así que, en lugar de hacer grises previsiones o chistes sobre infantas imputadas que posiblemente este año no estarán en la inauguración (la de codazos que había por sacarse una foto con ella e Iñaki Urdangarin hace pocos años, oye), nos pasaremos por allí para ver cómo esté el ambiente. Las expectativas no son muy altas, pero esperemos llevarnos una sorpresa y que, al menos, quienes han decidido exponer y acudir de visita aprovechen la cita.

Con Fotoventas desaparecida del mapa, Sonimagfoto es la última feria institucional que queda en el panorama fotográfico. Así que desear que vaya bien no es sólo una cuestión de corporativismo -hay buenos amigos entre los expositores- sino también de cariño.

Pero sería absurdo y contraproducente obviar que después de tantos años prometiendo reinventarse, la melodía empieza a sonar como la de la orquesta del Titanic. Mientras todo el que podía cogía el bote para salvarse, los músicos seguían empecinados en seguir tocando en cubierta. En ocasiones incluso sin prestar demasiada atención a si había alguien escuchando o los pasajeros ya se habían largado.

Continue reading »