Sep 192010
 

Igual es que hay que hacer el curso CCC de Community Manager para entenderlo o ser un miembro entregado de la secta dospuntoceril, pero de vez en cuando me fascina la burbuja tecnocentrista -gran concepto- en la que algunos parecen vivir inmersos.

Publicaba hace una semana El País un estudio en el que descubrían con aparente sorpresa “la prácticamente nula utilización de las plataformas sociales por parte de los principales directivos de las compañías del Ibex 35”.

Concluye el artículo (interesante pero que parece escrito a muchos kilómetros de distancia de la realidad empresarial y económica de este país):

“Los expertos en redes sociales consideran que este tipo de plataformas constituyen una herramienta útil que puede ayudar a los ejecutivos en la toma de decisiones. No en vano, los consejeros delegados dependen de datos, informes y opiniones para definir una buena estrategia empresarial. El riesgo es que muchos de sus imputs son filtrados por los miembros más cercanos de su equipo. Con el uso de las redes sociales, incluso con el peaje de recibir críticas o comentarios fuera de tono, el directivo puede comprobar de primera mano las quejas o las sugerencias de sus clientes.”

Así que, visto lo visto, deduzco que alguien debería explicarle al bueno de Díaz Ferrán -insigne lider de los empresarios- que sus problemas de comunicación se resolverían con un perfil en Facebook, una cuenta en Twitter y otra en Tuenti y, por supuesto, un blog en el que poder ir compartiendo sus hazañas con el resto del planeta.

Menos mal que por fin alguien ha dado con el principal problema de la economía de este país.