Sep 012014
 

Turisme-01
Hace años que digo que llevo 10 años viviendo en Barcelona, así que está claro que ya son algunos más. Tiempo suficiente para haber desarrollado con esta ciudad la típica relación de amor-odio que mucha gente tiene con el lugar donde vive. A veces el napalm parece el único remedio para sus males, pero de vez en cuando algún rincón o un bar te reconcilian con ella. De vez en cuando.

Es además una relación muy fotográfica. Después de tanto tiempo usando la ciudad como plató para probar centenares de cámaras, es fácil tener la sensación  de ser el único habitante que pisa ciertos lugares. ¿Cuándo fue la última vez que pasásteis por Las Ramblas, la Boquería o la Sagrada Familia? Pues eso, que alguien tenía que cubrir el cupo.

Las aventuras fotográficas por  esas zonas que Barcelona ha vendido a los guiris dan para muchas postales a lo Martin Parr en Benidorm. Claro que cuando las avalanchas de turistas te molestan a ti la cosa tiene menos gracia.

Algunas de aquellas instantáneas las fui guardando en una galería que hace meses dormita abandonada. BarcelonaWorld, se llama en homenaje a ese parque temático que los genios de la Generalitat quieren construir en Tarragona como alternativa a aquello de EuroVegas. Como si Barcelona no fuera ya suficiente parque temático.

De todos modos,  si hablamos de galerías fotográficas sobre la peste turística no dejen de echarle un vistazo a Dont be a tourist. Y, por supuesto, al Twitter de BCNTurisme. Nadie tiene más estilo para sugerir a los turistas que no vengan a Barcelona. Bueno sí, aquel vídeo promocional que todavía hoy sigue causando descojono y vergüenza ajena a partes iguales.

Aunque el tema es ya bastante viejo -imprescindible el documental Bye Bye Barcelona para ponerse en situación-  en las últimas semanas ha saltado a los titulares. El detonante fueron unos italianos paseando en bolas por la Barceloneta. A partir de ahí, el escándalo. “Insoportable presión turística en Barcelona”, se escucha por todas partes. Como si fuera algo nuevo, fortuito o fruto de alguna maldición, en lugar de una estrategia y un modelo por el que se lleva años apostando.

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Apr 172014
 

“De cada 10 personas que pasean por Las Ramblas de Barcelona, 8 son turistas”, explican en esta interesante documental sobre la presión turística que sufre la ciudad. O, para no andarnos con rodeos, sobre la transformación de Barcelona en un parque temático para guiris.

Las riadas de turistas en torno a la Sagrada Familia, el peaje del Parc Güell, los cruceros, Las Ramblas convertidas en territorio perdido para la ciudad, el efecto económico y social en los barrios afectados… de todo eso habla Bye Bye Barcelona, un documental de Eduardo Chibas.

No es mi ciudad -los de Bilbao da igual donde vivamos, siempre somos de allí- pero tras más de diez años viviendo por aquí la degradación es tan evidente que incluso a los que le tenemos algo de manía a esta Barcelona de pose, escaparate y postal nos da mucha pena ver en lo que se está convirtiendo. O se ha convertido ya. Tal vez porque yo sea uno de esos 2 no turistas que todavía cruza de vez en cuando las Ramblas -sorteando paellas, sangrías y alemanes borrachos- para sacar fotos en la Boquería cuando toca probar alguna cámara.

Dedicarle una hora a este trabajo aprovechando el pequeño paréntesis vacacional o el fin de semana a secas es una idea más que recomendable para entender qué hay más allá de esa Barcelona de sol, playa y turismo de Ryanair.

Jun 022011
 

Cuando las cosas se ponen feas, lo más fácil es culpar al último que ha llegado, al más débil, al que menos puede defenderse. Por eso en tiempos de crisis mensajes como “primero los de casa”, “ya no hay sitio para todos” y basuras similares calan tan bien y permiten que hasta el más tonto del pueblo consiga concejales y ayuntamientos.

Aunque soy de esos radicales que defienden la tolerancia cero con la xenofobia, reconozco que hay veces que a mi también se me va la pinza y me siento tentado de escuchar esos cantos de sirena contra los extranjeros.

Sin ir más lejos, el otro día andaba probando la nueva Nikon D5100 por el centro de Barcelona y caí en el típico error de acercarme al mercado de La Boquería y bajar después por Las Ramblas hasta el Maremagnum. El caso es que en medio de aquel infierno guiri por fin pude entender y apoyar eso de que el problema son los de fuera.

Evidentemente no quienes  hemos venido aquí desde donde sea para ganarnos la vida, sino de los turistas de sangría, paella y cerveza capaces de convertir zonas enteras de una ciudad en una especie de embajada de Benidorm. Así que totalmente de acuerdo, ¡ley de extranjeria contra los cruceros ya! Porque, es a eso a lo que se refieren los que culpan a los venido de fuera de todos los males, ¿no?

En fin, que menos mal que tras aquel paseo infernal, al final de  Las Ramblas uno puede encontrarse con alguna postal casi veraniega. De esas que -si se cierra el plano lo suficiente- puede que incluso te reconcielen con esta ciudad, sus habitantes y hasta parte de sus visitantes.