Sep 052011
 

© Eugene Smith / LIFE

De aquel mítico reportaje que el fotógrafo Eugene Smith publicó en la revista Life en 1952 sobre Deleitosa (Cáceres) se ha escrito mucho.  No sólo se trata de uno de esos trabajos que figura en todos los manuales de historia del fotoperiodismo, sino que esas oscuras instantáneas llenas de sotanas, tricornios y pobreza son parte del imaginario popular sobre aquella España de los años 50.

Un rápido paseo por la red es más que suficiente para darse cuenta todo lo que ha dado de sí el tema. Numerosos medios han vuelto años después a este pueblo extremeño para retratar en imágenes el antes y el después. Leo también que hay una calle dedicada al fotógrafo W.Eugene Smith y que hace años Tino Soriano hizo un trabajo para conmemorar el 50 aniversario de aquel mítico ensayo “Spanish Village“.

Lo que hasta ahora no había visto nunca es un acercamiento en versión  gastronómica a estas conocidísimas fotos de Smith. Concretamente a esa instantánea en la que una mujer lleva sobre la cabeza un montón de masas de pan para hornear.

Intrigado por esta foto, Iban Yarza -seguramente una de las personas que más sabe de pan en este país- recorre las calles del pueblo en busca de pistas de Bernardina (la mujer de la imagen) y de los panes de aquella época.

Ni que decir tiene que se trata de una historia más que recomendable para los amantes de la fotografía y el pan. Y no digamos para los que que cumplan los dos requisitos. No se me ocurre una mejor manera de inaugurar oficialmente el nuevo curso.

Después de todo, al buen pan y al buen fotoperiodismo les ocurre algo muy parecido. Aunque su ejecución no tiene mayores misterios y mucha gente se pelea cada día por mantenerlos vivos, se ve que no resultan muy rentables. Y así nos va, con las panaderias llenas de masas congeladas y los kioskos rebosando basura.

Mar 162011
 

Tomoko Uemura in Her Bath Minamata, 1972 © W. Eugene Smith

Mientras las noticias que llegan cada minuto de Japón pintan una situación que sigue empeorando, el debate pro y anti nuclear se va colando en todas las conversaciones y descubrimos que a la hora de falsear informes para trincar las empresas energéticas niponas pueden ser tan malvadas como las occidentales, resulta sorprendente comprobar que hay fotografías que casi 40 años después vuelven a estar de actualidad.

El trabajo de W. Eugene Smith sobre el desastre de Minamata y las consecuencias que durante décadas tuvo aquel vertido de mercurio sobre la población es de sobra conocido. Esta instantánea es, sin duda, la más conocida, hasta el punto de que para muchos la relación entre esta imagen en blanco y negro y aquel terrible suceso es automática.

Así que la coincidencia geográfica del desastre y, más aún, la amenaza nuclear que se cierne ahora sobre el país hacen que esta fotografía esté más vigente que nunca. Seguro que durante estos días muchos medios la recuperan y puede que ahora mismo esté en la memoria de muchas personas.

Tantos años después muchas cosas han cambiado. Está claro que otras no tanto. Contaban ayer mismo en Telemonegal -un programa de crítica televisiva que, curiosamente, hace  recuperar la esperanza en este medio- que a diferencia de otras catástrofes lo sucedido en Japón lo hemos visto (lo estamos viendo) en directo. No sólo se retratan las consecuencias de la catástrofe, sino que hay imágenes de lo que va pasando segundo a segundo.

Pero no es la única diferencia con otros recientes desastres naturales, apuntaban con muy buen ojo. Frente a la pornografía fotográfica de la que algunos hablaban al ver los premiados en el último World Press Photo y las durísimas imágenes de Haiti, en la mayoría de las instantáneas del terremoto y el tsunami de Japón nos han ahorrado los cadáveres. Son igual de duras, pero da la sensación -una vez más- de que hay muertos de primera y de segunda. O del primer y del tercer mundo, mejor dicho.

De Minamata todos recordamos la extraordinaria foto de Eugene Smith. De los centenares de imágenes que se han publicado ya sobre lo ocurrido en Japón (y recopiladas con excelente criterio en blogs como The Big Picture o In Focus), ¿qué quedará dentro de unas décadas?

¿Habrá alguna imagen que consiga trascender al resto y convertirse en el icono de este suceso como la foto de ahí arriba o el continuo bombardeo de centenares de fotografías es imcompatible con este tipo de símbolos y, de paso, con la memoria? Es más, ¿alguien recuerda una imagen en concreto del tsunami que azotó Indonesia en 2004?

¿Por qué da la sensación de que estamos tan inmunizados que dentro de unos meses ninguna de las excelentes y duras fotos que ahora nos ponen los pelos de punta conseguirá golpearnos como aquella toma de Eugene Smith?