Dec 152014
 

Google-News

El reciente anuncio por parte de Google News de que, cual científico en paro, se larga de España ha provocado todo tipo de airadas reacciones de desconsuelo e indignación en este mundillo digital en el que habitamos. Un lugar en el que, una vez más, hemos pasado por alto un par de insignificantes detalles: la realidad no es eso que pasa en Twitter, y Google es una gran multinacional.

Que Google News decida hacer las maletas como respuesta ante el absurdo canon AEDE que recoge la llamada Ley Lasalle es algo que puede producir preocupación y cierta vergüenza. Pero si hacemos ese sano ejercicio de mirar un poco más allá de nuestro teclado descubriremos que –oh sorpresa- a la inmensa mayoría de la población le importa un carajo. De hecho, ni saben ni les interesa que es eso de Google News. Así que un poco de calma a la hora de tirarse de los pelos (de las cejas) y montar escenitas a los Scarlett O’Hara.

Es verdad que como muy bien han indicado algunos, la huída de Google News es una muestra más del país de pandereta en el que vivimos. Pero, sinceramente e incluso asumiendo el riesgo de tener que escuchar la cancioncilla de la demagogia, en un país con unos índices de pobreza y de malnutrición infantil como los que gastamos por aquí que un agregador de noticias se vaya, se quede o haga el pino puente no puede empeorar mucho la ya de por sí lamentable imagen que tenemos.

Google no acepta chantajes, defienden otros con entusiasmo. Y parece cierto. Pero no sé si es motivo de alegría y palmas  que una empresa privada le enseñe el dedito a un Estado, por muy poco de acuerdo que estemos con su gobierno y esta medida. Hay en ese entusiasmo cierto tufillo neoliberal que da bastante grima, la verdad.

Porque a algunos locos nos parece muy bien que los intereses nacionales estén por encima de las decisiones privadas de las corporaciones –qué bien queda esta palabra siempre- aunque es verdad que en este caso son intereses de otras empresas -por aquello de tener contenta a la prensa con alguna limosna- lo que se está defendiendo. Ojalá esa mano dura y esa intervencionismo donde realmente hace falta.

Pero no es el caso. Esto es una partida en la que hay que elegir bando entre una multinacional que paga sus impuestos donde le sale de las cookies y un gobierno con un tipo al frente que lee el Marca. Así que, como se suele decir, casi mejor elegir “muete”. O, dicho de otro modo, si me das a escoger entre PRISA o los Enrique Dans de la vida… yo me apunto a emigrar con Google News.

Porque lo peor de todo este asunto, más allá de la absurda ley y de los desmedidos lamentos, es que por mucho que se insista en mezclar churras con merinas y aprovechar que el Tajo pasa por Mountain View para hablar de periodismo, democracia y libertad esto poco tiene que ver con eso.

Con libertad de prensa tiene que ver, por ejemplo, el cierre del diario Egin hace ya años por unas acusaciones que luego resultaron ser falsas. Eso sí que afecta a la salud democrática de un país, no que un agregador de noticias se vaya por no querer pagar una tasa absurda. Pero claro, indignarse por aquello quedaba como feo y de la ETA.

Incluso se ha podido leer por ahí en páginas de color salmón que esto nos acerca a China. Pero no en plan salarial como le gustaría al presidente de Mercadona y otros liberales, sino por aquello de poca libertad. Olvidan al parecer que Google sí está en China y pacta con el gobierno o con el diablo lo que haga falta para no perder un mercado de tantos millones de personas. Allí parece que sí aceptan chantajes.

Con el periodismo tienen que ver -amigos y compañeros- los despidos que se suceden en el sector y las condiciones de mierda de la profesión. Eso de lo que nunca hablan ni los que ahora se rasgan las vestiduras en plan 2.0 ni, por supuesto, los editores que lloriquean al gobierno para que le saque cuatro duros a Google.

Así que guardemos ese minuto de silencio por la espantada de Google News e incluso pongamos gesto compungido si queréis por el ridículo internacional. Pero después, aprovechando que hemos cogido carrerilla y que estamos todos tan encabronados con los editores y con el gobierno  vayamos un poco más allá y hablemos del penúltimo ERE del sector, de las redacciones a base de becarios y autónomos, o de ese periodismo low cost con blogueros cobrando auténticas miserias. Pero claro, como diría Mariano, de todo eso ya tal.

Loading Facebook Comments ...

 Leave a Reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>