Jan 072013
 

Hace un par de años daba la sensación de que si tu cámara no podía sacar fotos en 3D eras un fracasado. Paralelamente a la histeria con los televisores 3D, algunos fabricantes probaron suerte con este tema y durante un tiempo incluso parecía que, ahora sí, la idea podía llegar a cuajar.

Fujifilm apostó fuerte con una compacta que allá por el 2009 causó bastante sensación. No sólo tenía un par de objetivos que le daban un aspecto singular, sino que su pantalla reticular era capaz de reproducir esa tridimensionalidad. Y producir dolores de cabeza, por cierto.

¡Instantáneas y vídeo en 3D, el no va más!, coreaban los más nuevos. ¡Fotografía estereoscópica, otra vez!, apuntaban los más veteranos con gesto cansino. Y es que, igual que ocurre en el cine, la fotografía 3D es un invento tan novedoso como la pana, que dicen los clásicos.

Pese a ello y un arranque comercial modesto, hay que reconocerle el mérito a Fujifilm. Lanzó dos compactas (la última, la W3, en verano de 2010), un visor e incluso ideó un sistema de impresión bastante caro pero capaz de generar cara de sorpresa entre el personal.

Pero no fue el único. Panasonic también se animó con una compacta (Lumix 3D1) de la que no se ha sabido demasiado e incluso una óptica 3D para el sistema Micro Cuatro Tercios. Además, casi todos los fabricantes incluyeron en sus cámaras algún modo para generar imágenes tridimensionales a partir de una ráfaga, un par de disparos o una sola foto.

De todos modos, en la pasada edición de Photokina dimos por muerta y enterrada -una vez más- la moda de la fotografía en tres dimensiones. Ni siquiera Fuji, su gran impulsor, parecía acordarse demasiado de ella y había relegado la citada FinePix W3 a una estantería bastante escondida.

Es cierto que hay un montón de usuarios aficionados al tema, pero ellos continuarán con sus cámaras antiguas de doble óptica o sus inventos para unir dos modelos normales. Y es que no hay que perder de vista que la fotografía estereoscópica tampoco tiene mayor misterio técnico. La pregunta, eso sí, sigue siendo la de siempre. ¿Y qué hago yo ahora con esta bonita foto 3D?

A punto estábamos de escribir el epitafio cuando Samsung ha vuelto a demostrar que ellos van totalmente a su aire y acaba de anunciar un objetivo 2D/3D. Es decir una óptica para su sistema NX (un 45 mm f1.8 nada menos) que puede operar como un objetivo convencional o también jugar a ser 3D junto a la también nueva NX300.

¿El último estertor antes de dejar pasar otros 40 años para volver a dar la lata con la fotografía 3D? ¿Una prueba más de que les sobra el dinero y en Seul son casi tan chulos como en Bilbao? ¿Otra pista sobre su amplio conocimiento del mercado y la realidad fotográfica?

Da igual. Salvo milagros de última hora o que realmente Samsung conozca algún complot secreto que esté en marcha, todo parece indicar que la fotografía 3D ha vuelto a pasar de moda. Suponiendo que haya llegado a estarlo, claro.

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