Jun 092014
 

Vertu-Signature-Touch-Luxury-Smartphone-image-7

Hasselblad ha perdido el norte. Una frase que los seguidores de la mítica compañía sueca llevan años repitiendo, viendo la peligrosa deriva de la firma hacia el mundo del lujo. Primero con esas Sony tuneadas para coleccionistas y compradores que desconfían de algo que cueste menos de 1.000 euros o pueda tener casi cualquier pringao. Y después con un móvil. Sí, un móvil.

Y es que hace unos días Vertu presentó el que podríamos llamar el primer móvil Hasselblad. Aunque en realidad sólose trata de una cámara “certificada” por la compañía. Traducción: coge este cheque y usaremos tu nombre para poder darle cierto empaque fotográfico a un teléfono que, por cierto, rondará los 8.000 euros. Pero que, oye, incluye mayordomo. Y no es broma.

¿Pero qué tiene de especial la cámara de este teléfono para merecer el visto bueno de quienes pusieron la primera cámara en la luna? Nada del otro mundo, la verdad: 13 megapixeles, sensor diminuto y vídeo Full HD.  Así que comparado con lo que puede encontrarse a estas alturas en algunos terminales, estamos ante un modulo fotográfico de lo más normalito. Pero, claro, a los potenciales compradores de este móvil los megapíxeles y demás mandangas les importarán lo mismo que a mi la marca de acondicionador que usa Pablo Iglesias para su pelazo.

¿Se dirige Hasselbad hacia el abismo a toda velocidad por la autopista del lujo? Aunque lo de este Vertu podría parecer una especie de grito de socorro, puede que el problema no sea el lujo ni eso de ir prestando el nombre a cualquiera. A Leica no le va nada mal y hace mucho que juega en esta liga y tampoco le hace ascos a mezclarse con Hello Kitty, Playboy o Hermès según se tercie.

Pero el problema para Hasselblad es la falta de rumbo. Escrito en grande y con letras de neón junto a su logotipo. En el segmento de formato medio todavía sigue dando guerra, pero no está sola y es un mercado profesional y demasiado pequeño para tener que repartirse el pastel con Phase One y últimamente con Pentax que también aspira a tener algo que decir.

Más allá de eso, ¿qué puede ofrecer? De prestigio e historia no se vive, y el acuerdo con Sony parece estar por ahora muy lejos de ser un salvavidas económico. ¿Ópticas? Hace tiempo que, como todo el mundo sabe, están fabricadas por Fujifilm. Si a esto le sumamos los recientes y un tanto atropellados cambios en la dirección de la compañía, no parecen avecinarse buenos tiempos para Hasselblad en el horizonte.

Tal vez haya llegado el momento de volver a crear una de esas cámaras que merecen ir a la luna. O, por no apuntar tan alto, que aporte algo a un mercado en el que algunos empiezan a reclamar un modelo de formato medio pequeño, manejable y no demasiado caro. Sí, esa Mamiya 7 digital que desde hace un tiempo llena los titulares de las páginas de rumores y que alguien acabará haciendo.

Cierto que una cámara así se aleja un poco del terreno natural de Hasselblad, pero podría ser una vía de escape para salir de ese camino que todos sabemos muy bien cómo acaba.

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