Apr 112011
 

 

Dice la leyenda que nadie ha conseguido reproducir las fotografías realizadas por Ansel Adams hace ya decadas. Se ha buscado la posición exacta desde la que realizó sus disparos, la coincidencia horario y de las condiciones de luz, se ha recurrido a las cámaras más potentes de última generación… pero no ha habido manera de igualar el dramatismo de sus míticos paisajes.

¿Dónde está entonces el truco? Posiblemente hablar de “trucos” sea excesivo y la clavé está en algo tan sencillo como la mirada del autor. Pero como sutil invitación a polemizar una vez más sobre el manido tema del retoque digital, no deja de ser curioso lo que se comenta en este interesante vídeo.

“Parte de la magia de Ansel reside en lo que era capaz de conseguir en el cuarto de revelado”, explica el hijo mientras muestra el estudio de su padre y compara (minuto 5 del vídeo) el original de la conocida fotografía Moonrise, Hernandez, New Mexico y el resultado obtenido en la copia final tras un largo proceso de reservas, diferentes exposiciones para la tierra y el cielo…

¿Cúal es entonces la diferencia entre hacerlo con una ampliadora y con la pantalla del ordenador? ¿Dónde queda ahora aquella polémica descalificación por procesar demasiado un fichero RAW? ¿En fotoperiodismo no se puede pero en fotografía de paisaje sí, o es que lo que valía en el cuarto oscuro ya no es válido con Photoshop?

¿Acaso alguien duda de que hoy Ansel Adams dispararía en RAW y seguiría haciendo sus reservas pero a golpe de ratón?

El debate, una vez más, está servido en bandeja.

Aug 102009
 
© Annie Leibovitz

© Annie Leibovitz

Algunas de las exposiciones de PHotoEspaña siguen abiertas durante el mes de agosto, así que aprovechando unos días de vacaciones en Madrid y siguiendo las recomendaciones de Eduardo Parra -para que luego digan que es rencoroso- la expo de Annie Leibovitz en Alcalá 31 ha sido la primera de la lista.

La crónica pertinente ya está hecha y mi prescindible opinión sobre el trabajo de esta excelente fotógrafa me la ahorro, que estamos en agosto y hace demasiado calor.

Además de lo interesante que resulta ver la mezcla de la obra comercial y la obra más personal y el enorme salto entre las instantáneas más íntimas y las grandes producciones -¿no habíamos dicho que nada de prescindible opinión?- me ha hecho mucha gracia un apunte de la propia autora sobre la fotografía de ahí arriba.

Comenta que a la hora de enfrentarse a los paisajes de de Monument Valley pasó muchas horas buscando “el lugar” para hacer la foto.

Finalmente optó por  un helicóptero para realizar esa toma aerea. Lo mejor de todo, la explicación de Annie en forma de modesta justificación echando mano de los dioses: “si Ansel Adams hubiera podido también habría alquilado un helicoptero”.