Feb 132015
 

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Si echáramos mano de la hemeroteca, no sería complicado encontrar una pregunta similar pero cambiando la cifra de la resolución. ¿Para qué 12 megapíxeles?, nos preguntábamos cuando lo habitual eran 6 millones. ¿Para qué 24, si con 12 ya nos sobra?, gritábamos después. Y así hasta hoy, que toca echarnos las manos a la cabeza con ese medio centenar de megapíxeles que estrenaban a finales de la semana pasada las nuevas Canon EOS 5DS y EOS 5DS R.

De hecho, cuando en 2007 Canon ya experimentaba con un sensor APS-C de esta resolución para fines industriales, nosotros ya jugábamos a la futurología para adivinar cuánto tardaría algo así en llegar al mercado. La respuesta eran ocho años; ahora lo sabemos. ¿Habrá que esperar otro tanto para ver un captor de 100 megapíxeles en una cámara de 35 milímetros? Posiblemente no.

olviendo a la actualidad, lo cierto es que la cifra asusta en frío, pero aplicando un poco de contexto al asunto tampoco es para tanto. Sony y Nikon ya hace tiempo que ofrecen 36 millones de puntos, y en formato medio esos 50 megapíxeles son algo relativamente normalizado. Con un sensor más grande, cierto, pero ése es otro tema.

En cualquier caso, es verdad que esos 8.688 x 5.792 puntos no solo resultarían impensables hace pocos años en una cámara así, sino que asustarán a la mayoría de usuarios. No es para menos teniendo en cuenta que los archivos RAW que generan las nuevas réflex canonistasandan sobre los 50 MB. Con ese volumen de datos los fabricantes de tarjetas, discos duros y RAM para los ordenadores pueden estar de enhorabuena.

Así que la pregunta tiene su lógica: ¿para qué quiere alguien tanta resolución? De hecho, cuando el otro día en Londres durante la presentación de estas nuevas réflex alguien se acercaba a las fotos de muestra impresas en gran formato, los comentarios sobre las imperfecciones naturales en la piel de la modelo abundaron.

¿Alguien se imagina el drama que algo así puede suponer en las bodas? De acuerdo: descartadas la fotografía social y la de moda, salvo que haya un presupuesto extra para maquillaje y posproducción.

Bromas aparte, y dejando a un lado esa tendencia a rechazar con total desprecio una novedad por parte de quienes jamás se comprarían algo así (estamos ante dos cámaras de gama profesional, no lo olvidemos), es verdad que las EOS 5DS y 5DS R generan por ahora más preguntas que certezas.

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