Feb 092012
 

De esto que vas una fría mañana de invierno paseando por la playa mientras pruebas uno de los últimos trastos fotográficos que ha caído en tus manos. Y, de repente, en medio de la arena y como si el frío no fuera con ellos una pareja jugando a emular aquella foto canadiense que comentábamos el otro día. Esta vez en lugar de policías y disturbios, de fondo el mar. Menos espectacular y fotogénico, pero más poético y tal.

Y es entonces cuando descubres para qué demonios necesita alguien una compacta con un zoom de más de 600 milímetros, como la nueva Fujifilm X-S1 que llevaba encima. Para poder ejercer de voyeur invernal, claro.

(Por cierto, si eres uno de los protagonistas de la foto, crees que se te reconoce y, sobre todo, no tenías que estar allí, ni mucho menos así… avisa)