Nov 042014
 
Pequeño_Nicolas

El Pequeño Nicolás de los libros nos caía bastante mejor que el de esta historia

España tiene un nuevo héroe. Se llama Francisco Nicolás Gómez Iglesias, y desde hace unos cuantos días ocupa titulares y chistes con el nombre de “Pequeño Nicolás”, en referencia a ese entrañable personaje creado por René Goscinny. Y es que éste es un país muy dado a reírles las gracias a estafadores y cabroncetes en general mientras se multa a quienes buscan comida en los contenedores. Demagogia le llaman a esto los liberales de turno.

Así que mientras nosotros nos enteramos de los desmanes de este joven entrepreneur, mientras los que salían en sus fotos ponen distancia y mientras sus compañeros de negocio asimilan que les han clavado el timo de la estampita, por lo visto las televisiones ya se lo están rifando.

Y es que el “Pequeño Nicolas” no es solo el nuevo patrón de los caraduras, sino también un ejemplo más de que con mucho morro y poca vergüenza se puede llegar lejos. De que el currículo y lo de trabajar es cosa de pobres y pringados si sabes posar en la foto y estar cerca de los que manejan billetes y sobres. De que la cultura del pelotazo y la gomina sigue gozando de muy buena salud. Lo dicho: un nuevo héroe.

En realidad todos conocemos a algún “Pequeño Nicolás” de la vida, porque si de algo vamos sobrados en este país es de listos. Aquel delegado de clase con ínfulas de presidente de la comunidad de vecinos. El encargado de planta erigido en pequeño emperador frente a sus compañeros. El mierdecilla que culpa a los débiles –por encima de sus posibilidades y tal- mientras brinda y da palmaditas en la espalda a los que sacaron tajada del asunto. El que siempre sabe un atajo, a qué cámara tiene que mirar y qué lomo acariciar.

Presuntos cracks hechos a sí mismos –eso se creen y de eso presumen- para los que las normas o los impuestos son de perdedores porque a ellos nadie les va a decir cómo hacer las cosas o por dónde adelantar.

Continue reading »