Jul 242010
 

Un sencillo ejercicio matemático que incluso los chicos de letras creo que seremos capaces de resolver. Si la LX3 sirvió de base para que poco después Leica presentará su versión en forma de D-Lux 4… ¿qué ocurrirá ahora que Panasonic ya ha desvelado la LX5.

Efectivamente, la D-Lux 5 no debería tardar demasiado en ver la luz y con Photokina a la vuelta de la esquina -del verano, más concretamente- ya tenemos casi todas las piezas del puzzle.

O todas porque lo que es seguro es que esta futurible Leica D-Lux 5 será calcada a la Lumix, pero con algún ligero retoque en el diseño y, sobre todo, con ese círculo rojo en el frontal que justifica la diferencia de precio.

¿Tienen sentido este tipo de cámaras? La eterna pregunta y el consabido debate que, no obstante, siempre acaban en el mismo punto: si Leica sigue lanzando este tipo de compactas versionadas a partir de modelos de Panasonic es porque hay mercado para ellas.

Después de todo si te hace ilusión una Leica y la M9 o la X1 quedan fuera de tus posibilidades, ahí está lan D-Lux para quienes quieran y puedan darse un capricho a pequeña escala. Visto así, el argumento racional -¡pero si es igual que la Panasonic y cuesta 300 euros más!- pierde fuerza.