Mar 052013
 

Siempre he considerado esta columna de opinión perpetrada con puntualidad quincenal como “una reflexión sobre los contrastes fronterizos de la cultura dominante.” Aunque a veces también podría pasar por “una crítica a los valores comunes del consumismo posmoderno.”

En realidad, todo depende de lo que salga en los dados de esa fabulosa tabla que lleva unos días circulando por Facebook y que permite improvisar un discurso artístico combinando cinco conceptos grandilocuentes y huecos. La fórmula perfecta del humo.

discurso

Me acordaba de esta genial “Guía rápida para explicar tu obra en cinco pequeños pasos” hace unos días, paseando por el espacio Arts Santa Mònica (Barcelona) para ver la exposición colectiva “A partir de ahora. La posfotografía en la era de Internet y la telefonía móvil“. Fontcuberta y amigos filosofando sobre el futuro de la fotografía. Nada nuevo, en realidad.

Sigo con las comillas porque mi vulgar prosa no es suficiente para explicar este proyecto. Hablando sobre el impacto de la llegada de la fotografía digital y el “punto de no retorno” en el que nos encontramos, los textos de presentación aseguran que “este nuevo potencial tecnológico tiene unas consecuencias creativas todavía incipientes y ha modificado y puesto en cuestión conceptos clave como la autoría y obra original y ha multiplicado las posibilidades de reproducción y circulación de una manera insospechada.” ¿Alguna pregunta?

En realidad no porque, por mucho que el uso masivo de palabras de más de tres sílabas sea un excelente truco para despistar y hacer creer que hay más de lo que parece, no dice nada que no sea evidente. La llegada de los píxeles ha cambiado el panorama creativo, sus posibilidades y sus medios de difusión. ¡Sorpréndete!

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